sistematización y documentación de experiencias LEISA revista de agroecología
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Experiencias
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índice Índice
Presentación
Introducción
La sistematización de experiencias
  Principios
  Condiciones que hay que tener en cuenta
La metodología paso a paso
  Definición del punto de partida
  Delimitación
  Descripción de la experiencia
  Análisis
  Presentación de los resultados
  Redacción del documento
Referencias
Anexo: un caso
< Aprender de la experiencia. Una metodología para la sistematización

Anexo: un caso

A continuación presentamos un ejemplo que sigue paso a paso la metodología. Miembros del equipo del Programa de Desarrollo de Combustibles a partir de la Leña de Marulanda usaron esta metodología llenando los distintos cuadros y observando así en detalle lo que han hecho y lo que han alcanzado en casi diez años de trabajo. Como resultado del proceso, redactaron el artículo que incluimos aquí, que al ser complementado con fotografías, está listo para publicarse.

1. Delimitación
Combustibles a partir de la leña y agroforestería en Marulanda

Título
Área y localización Participantes Fecha de inicio y duración Objetivos Estrategia / enfoque Componentes
Combustibles a partir de la leña y agroforestería en Marulanda Cuatro distritos en la región montañosa de Marulanda.

Una zona de altitud media (1.600 a 2.000 metros sobre el nivel del mar) caracterizada por su producción agrícola.

Con suelos de buena calidad. Lluvias suficientes (de abril a octubre)

Ministerio de Energía como representante del gobierno de Marulanda.

Una empresa de consultores; su equipo técnico (administrativo y equipos de campo).

Población local

A partir de 1996, 10 años de duración

Generar disponibilidad de leña.

Uso eficiente de la leña en zonas rurales.

Introducción de 3 especies con potencial como combustible (leña).

Incremento de nichos para plantar árboles.

Agroforestería: no sólo combustible sino también otras ventajas.

Introducción de estufas para cocina

1. Primera fase: 1996 a 2001.

2. Segunda fase: 2001 a 2006

Contexto
Problemas Actividades previas
 Los distritos se encuentran a una altitud media y tienen condiciones adecuadas para la producción agrícola. La población se dedica básicamente a la agricultura (tanto en cultivos para consumo propio como en cultivos comerciales), así como a la crianza de diversas especies animales. Son áreas densamente pobladas, lo cual representa beneficios para los agricultores por la gran cantidad de consumidores para sus productos (buenos mercados)  Las fuentes de leña disponibles estaban desapareciendo rápidamente. Sobrexplotación generalizada del monte y de las áreas forestales. Como resultado, las mujeres tenían que dedicar cada vez más tiempo a la búsqueda y recolección de leña. Al mismo tiempo, el problema de la erosión empezaba a ser muy serio  Desde varios años atrás, el Ministerio de Energía ha estado promoviendo la introducción de eucaliptos y acacias, intentando convencer a los agricultores de sembrar estas especies y de cuidar las plantaciones existentes. El mismo Ministerio ha estado introduciendo estufas, tratando de convencer a las familias, especialmente a las mujeres, de sustituir con las estufas el uso de fuego abierto (práctica muy común en la zona)
 
2. Descripción de la experiencia
Componentes
Actividades Principales logros Dificultades enfrentadas Resultados no esperados
1. Primera fase,
1996-2001

1. Búsqueda de contactos.

2. Producción de plantones en vivero.

3. Establecimiento de plantaciones.

4. Introducción de estufas.

5. Monitoreo y evaluación regulares

Se establecieron diversas plantaciones con eucaliptos y acacias Mimosa, las especies preferidas por su rápido crecimiento.

Pocas familias
usaban estas
especies para
leña

El guanacaste (Leucaena) tiene problemas con la plaga psyllis (una especie de pulgón).

Dado que los árboles son exóticos, las semillas deben importarse (y son muy caras), lo cual retrasa los cultivos y acarrea problemas relacionados con las lluvias.

Condicionamientos culturales: no está bien visto que las mujeres planten y cultiven árboles.

La comunicación con las comunidades no era efectiva; no había participación. Los contactos no eran siempre honestos

Mejor comprensión de las multifacéticas cualidades de la vida rural
2. Segunda fase,
2001-2006

1. Preparación del equipo técnico.

2. Planeamiento.

3. Producción de plantones en vivero.

4. Capacitación de los agricultores en el manejo de viveros.

5. Establecimiento de nichos en las granjas para árboles.

6. Experimentación con el manejo de los árboles.

7. Monitoreo,
evaluación y
publicaciones.

Aumento del número de árboles en la zona, incluyendo especies originarias.

Aumento de la cobertura forestal y ampliación del uso de estos árboles.

Viveros privados en varios poblados.

Producción de leña a partir del cultivo de cercos vivos.

Mujeres más involucradas y empoderadas.

  Aumento de la
disponibilidad
de agua en ríos
estacionales.
 
3. Análisis
Parámetro 1: Participación
Indicadores
Aspectos positivos Aspectos negativos Aspectos desconocidos
Trabajo en red, colaboración con otros. El enfoque integral del proyecto estimuló la participación de otros. Estrecha visión del Ministerio de Energía  
Participación de mujeres en el proyecto. Se tomaron en cuenta sus distintas tareas productivas. Siempre muy ocupadas.  

Parámetro 2: Sostenibilidad de las actividades del proyecto
Indicadores
Aspectos positivos Aspectos negativos Aspectos desconocidos
Documentación y sistematización El proyecto enfatizó la
necesidad de realizar
actividades de documentación
y sistematización
en todo momento.
   
Institucionalización El proyecto fue siempre parte del Ministerio de Energía El Ministerio de Energía no se involucraba. Durante mucho tiempo no asignó personal a nivel distrital  
Disponibilidad de árboles para sembrar Viveros privados . Producción de semilla por los agricultores   Nueva política de semillas que restringe la producción de germoplasma.


Parámetro 3: Impacto ambiental
Indicadores
Aspectos positivos Aspectos negativos Aspectos desconocidos
Biodiversidad Siembra de muchas especies, incluyendo especies originarias No siempre se planea bien: árboles sembrados en cualquier parte o muy cerca

Introducción de plagas y enfermedades

Mayor riesgo de incendios forestales

Disponibilidad de agua en los ríos Reducción de la erosión. Mejoramiento de la infiltración   Posibilidad de aparición de conflictos

Parámetro 4: Impacto social y económico

Indicadores
Aspectos positivos Aspectos negativos Aspectos desconocidos
Estándares de vida Más agua, mejores posibilidades para la agricultura  

 

Dignidad, estatus, satisfacción Una "finca verde" da más estatus. Interés de personas de fuera por verla. La tierra adquiere mayor valor Polarización entre agricultores participantes en el proyecto y agricultores no participantes  
Ingresos Nuevas fuentes de ingresos
(por ejemplo, la venta de
plantones y semillas).
El forraje a partir de los
árboles mejora la
producción animal.
  Posible competencia entre agricultores
Migración Algunas personas vuelven a la finca o a la actividad agrícola   ¿Es una tendencia sostenida?
 

Artículo
El Programa Forestal en Marulanda

La zona montañosa de Marulanda, aún cuando tiene un gran potencial productivo, ha experimentado un proceso intensivo en el uso de las tierras disponibles para cultivos y pastoreo, producto de la sobrepoblación. Una de las consecuencias de esta situación ha sido el rápido agotamiento de las fuentes de leña disponibles para las familias agricultoras: los arbustos y árboles de las tierras comunales que proveían de leña a las familias estaban desapareciendo por la sobreexplotación, así como de la apertura de nuevas tierras de cultivo y el sobrepastoreo.

Las mujeres, tradicionalmente responsables de la recolección de leña para uso doméstico, se veían forzadas a dedicar cada vez más tiempo a la búsqueda y recolección de leña. Las fuentes disponibles de leña se encontraban lejos de los poblados, mientras que en sus alrededores sólo era posible encontrar pequeños tocones y ramas de baja calidad. Esto ocasionaba diversos problemas en la vida cotidiana de las mujeres: la necesidad de caminar largas distancias cargando pesados haces de leña (muchas mujeres se quejaban de dolor y rigidez de cuello y espalda), escasez de tiempo para actividades sociales e incluso para descansar, y también tensión familiar. Los hombres no aceptaban que las mujeres estuvieran lejos de la casa mucho tiempo, y se quejaban de que las comidas no estaban listas a tiempo o no estaban bien preparadas.

Intervención del programa
El análisis de las serias presiones energéticas en las montañas de Marulanda produjo el lanzamiento del Programa de Desarrollo de Combustibles a partir de la Leña (PDCL) de Marulanda, por parte del gobierno nacional, en 1996. Los fondos para este programa provinieron de instituciones de financiamiento europeas y el programa quedó a cargo del Ministerio de Energía (ME). Dado que el ME carecía de personal de campo, el programa optó por contratar a una empresa de consultoría para llevarlo a cabo. Los consultores decidieron iniciar el trabajo en dos distritos de Marulanda, estableciendo una oficina y contratando personal de la misma zona. Todos los miembros del equipo técnico (cinco hombres y una mujer) tenían conocimientos de forestería.

Las razones para desarrollar el programa a nivel de piloteo en estos dos distritos, Comala y Macondo, fueron sus características: alta densidad de población y existencia de fincas de pequeña escala. Las familias agricultoras en su mayoría, estaban enfrentando una seria escasez de leña. Aunque los habitantes de estos dos distritos pertenecen a distintas etnias, sus sistemas productivos eran similares: una mezcla de agricultura (cultivos de autoconsumo
como maíz, frijol, plátano y camote; cultivos comerciales como café, tabaco y caña de azúcar) y crianza de animales (vacas y cabras lecheras).

Ambos distritos se encuentran a una altitud media (entre 1.600 y 2.000 metros sobre el nivel del mar). Tienen una temporada de lluvias entre abril y octubre, aunque en Comala es menos intensa, registrándose alrededor de 1.450 milímetros de precipitación anual, en contraste con los 1.970 milímetros que se registran en promedio en Macondo.

Durante algunos años, el ME había estado promoviendo la creación de parcelas forestales para sembrar eucaliptos y acacias Mimosa en las tierras comunales y en los alrededores de las escuelas, buscando ampliar la disponibilidad de leña de buena calidad como combustible. Al ser ambas especies de rápido crecimiento y fácil expansión, eran idóneas para satisfacer las necesidades de recolección de leña.

Paralelamente, el ME había promovido también la introducción de estufas. Aunque algunas mujeres utilizaban estufas de parafina, la práctica de cocina más común era el fuego abierto y una plancha sobre tres piedras colocadas alrededor del fuego. En la perspectiva del ME, esta técnica tradicional para cocinar no aprovechaba eficientemente la energía, mientras que se disponía de una buena alternativa: una estufa pequeña hecha de láminas de metal y cerámica, a precio accesible y portátil, de modo que podía utilizarse en cualquier parte.

Además de estos dos proyectos del ME, el nuevo programa decidió centrarse en la introducción de tres nuevas especies con potencial para la producción de leña (Mimosa scabrella, Leucaena leucocephala, Calliandra calothyrsus) y en aumentar los nichos forestales para sembrar árboles, sumando parcelas privadas, propiedad de las familias agricultoras, a las ya establecidas en terrenos comunales y escolares.

Investigación acción
El equipo del programa logró establecer un grupo de personas de contacto (formado sólo por hombres) en tres poblados del distrito de Comala y dos de Macondo. Al grupo se le dieron a conocer los resultados de la encuesta sobre energía realizada por el me dos años atrás. Durante la discusión quedó claro que los representantes seleccionados estaban dispuestos a sembrar árboles y a probar las especies propuestas por el programa.

Se decidió conjuntamente hacer un pedido de semillas de las tres especies, mientras cada uno de los representantes de los poblados establecía una parcela con una de las especies en su propia chacra. Con el personal del programa, se realizaría el monitoreo del crecimiento de las distintas especies en las chacras de los agricultores, y los resultados se discutirían dos veces al año en una reunión distrital en la que participarían las personas de contacto y otros actores de los cinco poblados (incluyendo a las autoridades de las comunidades y a otras personas).

Pronto fue claro que las mujeres no se involucraban directamente con las actividades del programa. Las responsabilidades y tareas generalmente se dividían según el género; en la tradición local, la siembra y el manejo de los recursos forestales correspondía a los hombres, aún cuando la recolección de leña y la preparación de los alimentos eran tareas femeninas. Para tratar de involucrar a las mujeres en las actividades del programa se decidió trabajar con grupos de mujeres para probar las estufas propuestas por el ME.

Resultados y conclusiones
El programa fue desarrollado durante cinco años, desde 1996 hasta 2001. En el último año, el equipo técnico realizó una amplia evaluación con la participación de un evaluador externo. Para entonces, algunos de los miembros del grupo de contacto habían logrado establecer una parcela en su chacra. Los eucaliptos y los Mimosa scabrella eran muy bien valorados por los contactos, dado su rápido y firme crecimiento. Los Leucaena leucocephala habían sufrido el ataque del pulgón psyllis, mientras que los Calliandra se veían más como plantas ornamentales por sus características arbustivas y sus llamativas flores rojas.

Aquí surgieron otros problemas. Dado que ninguna de las tres especies introducidas por el programa eran originarias de Marulanda, las semillas tenían que traerse de fuera, lo cual no sólo era costoso sino que en ocasiones el envío se demoraba. Como resultado, los plantones en el vivero del programa eran aún muy pequeños al iniciarse la temporada de lluvias y la siembra en las parcelas forestales se iniciaba cuando la temporada ya estaba muy avanzada. En algunos casos las parcelas fracasaban pues los árboles demasiado jóvenes no resistían el periodo de secano.

Había pocos casos de familias beneficiadas con leña de estas parcelas. Las mujeres señalaron que no se les permitía cortar ramas de árboles de las parcelas familiares. Por otro lado, las estufas mejoradas fueron muy apreciadas por las mujeres que las habían probado. Descubrieron que no era práctico usar leña como combustible para estas estufas, pero funcionaban muy bien con carbón, más barato que la parafina. Otra ventaja era que podían desarrollar nuevas actividades productivas, como la preparación de alimentos en el mismo mercado local.

Ampliación del proyecto y cambio de estrategia
Los debates al interior de la empresa consultora y del equipo técnico del programa trajeron nuevos puntos de vista. Se dieron cuenta de que el enfoque había insistido demasiado en la siembra de árboles y en la introducción de métodos más eficientes de uso de la energía para la preparación de alimentos, como si la crisis energética local fuera el único problema que enfrentaban las familias agricultoras. Los enfoques participativos de desarrollo rural habían descubierto que la problemática de Marulanda era múltiple: baja producción agrícola, escasas oportunidades económicas, escasez de agua potable y servicios de salud y educación de mala calidad. Así, se propuso un enfoque más integrado para una posible ampliación del programa, especialmente en lo relacionado con los temas de participación de los actores y de género.

En lugar de aplicar una nueva estrategia en los mismos distritos, se sugirió a las instituciones de financiamiento iniciar el trabajo en dos distritos más (Santa María y Yoknapata), con el objetivo de extender la influencia de las actividades que ya habían tenido éxito en la primera fase. Las donaciones llegaron y el Programa de Desarrollo de Combustibles a partir de la Leña y Agroforestería (PDCLA) de Marulanda comenzó a fines de 2001. La adición del término «agroforestería » era una señal del enfoque más integral adoptado ahora. El concepto de «combustibles a partir de la leña» se mantuvo porque el programa seguía formando parte de los proyectos del ME.

Se contrataron nuevos miembros para el equipo del programa y para los equipos técnicos que trabajarían en los nuevos distritos incluidos en el programa. Se añadieron también coordinadores para temas de género y un asesor para temas de agroforestería. Todos los miembros del equipo (antiguos y nuevos) pasaron por un proceso de reorientación que incluyó capacitación y visitas de estudio para mejorar sus conocimientos y capacidades. El concepto de agroforestería trajo nuevas opciones para el abordaje del establecimiento de parcelas forestales (mezcla de parcelas forestales con cultivos, forestería en los límites de las chacras), y se consideraron muchas otras especies de árboles. La idea general fue que un árbol puede proveer más productos y servicios además del combustible (leña). Algunas especies podían probarse como mejoradoras de la fertilidad del suelo, o como proveedoras de sombra para cultivos y animales. Así, se abordaría el problema de la baja productividad agrícola, manteniendo la provisión de energía a partir de la leña. Los agricultores también se mostraron interesados en el manejo de especies frutales por las oportunidades económicas que representan. Los frutales necesitarían regímenes regulares de poda, lo cual aportaría más leña.

El planeamiento de las actividades del programa involucró a representantes de los cuatro distritos. Durante este proceso se sugirió que los plantones podrían producirse directamente por los agricultores en viveros familiares, reduciendo costos y distancias de transporte, así como riesgos de daño para los propios plantones. Algunos agricultores vieron también la posibilidad de producir plantones para comercializar, creándose una nueva fuente de ingresos.

Más resultados y conclusiones
El PDCLA (segunda fase de la experiencia) se implementó durante otros cinco años. A fines de 2006 llegará a su fin y todos los temas pendientes serán transferidos directamente al ME. Los resultados de esta segunda fase son hasta ahora muy alentadores. Los logros incluyen el uso de un creciente número de especies arbóreas en las parcelas forestales de los agricultores, incluyendo especies nativas de Marulanda. Es interesante notar que las especies promovidas al principio, eucalipto y acacia Mimosa, ya casi no se utilizan pues, aunque son buenas en cuanto a la producción de leña, su alta competitividad las hace inadecuadas para convivir con cultivos y otras especies forestales. Hoy los agricultores prefieren utilizar especies arbóreas y arbustivas que pueden combinarse con cultivos y que además de leña proveen a las familias de legumbres, frutas, bases para cercos vivos y otras construcciones; forrajes para animales y abejas; abonos verdes y medicinas. Asimismo, estas especies proveen servicios como sombra, mejoramiento de la fertilidad del suelo y barreras contra el viento. Hoy las fincas familiares de los cuatro distritos pueden ofrecer suficientes semillas y plantones de muchas de estas especies.

En todos los poblados que participaron en el PDCLA existe al menos un vivero que produce plantones de diversas especies para comercialización a nivel local. Durante la segunda fase las mujeres se involucraron más decididamente, lo cual tiene que ver con el cambio de enfoque, que pasó de centrarse en la leña a una aproximación integrada. Las mujeres en Macondo desarrollan diversas tareas productivas, desde la siembra y el deshierbe hasta la cosecha de los cultivos principales. Han podido apreciar el efecto de los servicios de los árboles sobre la productividad de sus cultivos, sobre el cuidado de sus animales y también sobre su propio bienestar. Estos factores no sólo incrementaron la participación de las mujeres en las actividades del programa sino que también han tenido un efecto positivo en la comunicación y colaboración entre hombres y mujeres al interior de las familias. El problema de la disponibilidad y uso de leña ha podido ser discutido en las familias, provocando el interés por generar sus propias soluciones. En algunos casos se ahorra el dinero familiar para la adquisición de carbón para las estufas mejoradas, mientras en otros casos se aprovecha el follaje de arbustos frondosos sembrados en el huerto familiar, los cuales se podan, se secan y quedan como una buena provisión de combustible.

Otros impactos tanto socioeconómicos como ambientales se han observado gracias al aumento de las áreas forestales en Macondo. Muchas familias están tomando más seriamente la producción agrícola ahora que han comprobado que es posible vivir con dignidad y calidad, de la propia tierra. Algunos agricultores que habían emigrado a la ciudad, han vuelto a sus fincas para hacerlas productivas. Otros aseguran que el valor de su propiedad ha aumentado notablemente. Aunque nadie querría vender su propiedad después de la inversión efectuada y de los buenos resultados obtenidos, dicen que de hacerlo, el precio sería mucho más alto que antes.

Un resultado ambiental que se ha observado es que los ríos estacionales hoy tienen agua durante más tiempo que antes, lo cual puede deberse a la reducción de la erosión, el mejoramiento de la infiltración y la retención de agua en el suelo que permiten las raíces de los árboles. Y la mayor disponibilidad de agua ha redundado en un mejor nivel de vida para los pobladores de esta región montañosa.

La sostenibilidad del proceso
Después de diez años de trabajo, el programa llega a su fin este año. Las instituciones de financiamiento consideran que lo mejor será terminar el programa propiamente dicho y transferir sus activos (y sus pendientes) al me. Se espera que el personal del me que ha sido comisionado a los distritos de Comala, Macondo, Santa María y Yoknapata para dar seguimiento al programa, será capaz de proporcionar asesoramiento y apoyo técnico a las comunidades que participaron del PDCLA, así como a otros agricultores interesados en aprender de esta experiencia. Todas las experiencias tanto del PDCL (primera fase) como del PDCLA (segunda fase) han sido sistematizadas y puestas al alcance de los diferentes participantes. Además de esto, se han publicado varios folletos sobre diversos temas, tales como: gestión de viveros forestales, producción de semillas de calidad, manejo forestal y sistemas agroforestales, todos ellos basados en los conocimientos y experiencias producidos por el programa.


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