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Componentes:
tomados directamente del cuadro anterior, los componentes son los ejes
o líneas principales según los cuales se organizó el trabajo de campo.
Esta división en componentes busca reflejar la organización lógica que
tuvieron las actividades, agrupadas en cuanto a tema, lugar o momento.
La lista de componentes en la primera columna nos servirá como punto de
partida para llenar el resto del cuadro.
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Actividades:
en esta columna enumeramos lo que se hizo en relación con cada uno de
los componentes (cada componente puede tener más de una actividad).
También señalaremos aquí quiénes fueron los responsables, y la
participación que tuvieron los diferentes actores en cada fase de la
experiencia. En la medida de lo posible, conviene incluir cantidades
(número de eventos, número de involucrados o participantes), así como
la frecuencia con que se desarrollaron las actividades y el lugar.
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Materiales y
recursos: esta columna nos ayuda a identificar los
recursos que fueron necesarios para el desarrollo de las actividades
(humanos, financieros, tiempo, equipos, etc.)
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Principales logros:
aquí buscamos presentar los resultados alcanzados gracias a la
intervención (o desarrollo de las actividades), teniendo en cuenta los
objetivos planteados al principio, en el primer cuadro (objetivos para
cada tarea, componente, o también objetivos de la institución). En este
momento debemos considerar diferentes puntos de vista aunque sea
difícil alcanzar acuerdos entre los participantes. También es
importante no limitarnos a los resultados cuantitativos.
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Dificultades
encontradas: en esta columna buscamos identificar todos
los problemas o factores negativos que afectaron el desarrollo de las
actividades (o que impidieron alcanzar más o mejores resultados). Al
señalar las dificultades también debemos incluir los problemas internos
de la institución o del programa a cargo del desarrollo de a
experiencia.
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Resultados no
esperados: en esta columna incluiremos aquellos
resultados (positivos o negativos) que no fueron específicamente
buscados al iniciarse la experiencia, pero que más tarde resultaron
importantes.
Una vez desarrollado, este cuadro nos dará la descripción completa de
la experiencia, identificando todo lo que se ha hecho durante la
intervención y todo lo que se ha logrado. Esto significa que debemos
presentar todas las actividades que han sido parte de la experiencia, y
ordenarlas siguiendo una secuencia (esto es, mostrar todo lo que hemos
hecho, el orden que hemos seguido y la importancia de cada paso).
Debemos
considerar los objetivos iniciales del proyecto y los diferentes puntos
de vista manifestados por los participantes. En lo posible, esta lista
también debe incluir los aspectos cualitativos de la experiencia.
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Para poder sacar conclusiones a
partir de la experiencia, debemos
evitar presentar sólo ideas
positivas, intentando ser
imparciales y estando abiertos a la
crítica constructiva
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Para poder sacar conclusiones a partir de la experiencia, debemos
evitar presentar sólo ideas positivas, intentando ser imparciales y
estando abiertos a la crítica constructiva: un documento que sólo
presenta ideas o resultados positivos tendrá muy poca credibilidad. De
allí la importancia de la columna «dificultades », donde debemos
incluir los problemas y los factores negativos en general. Hay que
tener en cuenta la diferencia entre dificultades que se dan en la
actividad misma, y condiciones desfavorables o adversas que pueden
conocerse aún antes de que se inicie la experiencia (como el clima). En
este cuadro asentaremos las dificultades, mientras que las condiciones
desfavorables irán en la descripción del contexto.
En
lo que respecta a resultados no esperados, es necesario que incluyamos
aquellos resultados que se observan luego de un tiempo sin haberlo
planeado, y que son de importancia para el logro de los objetivos
principales. Solamente debemos tener en cuenta que «no esperado» es
diferente que «no considerado». Es necesario entonces evitar la
descripción de los aspectos o resultados que no fueron considerados al
planear las actividades, pero que de antemano sabíamos que se iban a
dar.
Al
terminar esta fase tenemos una descripción completa de la experiencia,
pero aún no hemos completado el proceso de sistematización pues no
hemos realizado ningún análisis. Hasta aquí no hemos presentado
conocimiento nuevo sino sólo información. Para poder aprender de
nuestra experiencia y presentar conocimiento nuevo es necesaria la
tercera fase: el análisis.
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