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La
sistematización de experiencias. Condiciones que hay que tener en cuenta
Una revisión de muchos procesos de sistematización llevados a cabo en
los últimos años da cuenta de ciertas condiciones imprescindibles para
que el esfuerzo se desarrolle con éxito:
•
La importancia de un apoyo claro y decidido a nivel institucional. El
programa, iniciativa o institución que puso en marcha determinado
proyecto debe dar todas las facilidades para que la sistematización
avance y cumpla con sus objetivos, debe avalar su realización y proveer
los recursos necesarios. Esto incluye el acceso a la información
(informes, documentos internos del proyecto, materiales utilizados),
pero también garantizar la libertad para que quienes estuvieron o están
involucrados en la experiencia puedan participar en el proceso de
descripción y análisis.
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La necesidad de que todos los participantes dispongan del tiempo y los
recursos suficientes para participar efectivamente. Además de los
miembros de un equipo, se debe pensar también en el tiempo que tienen
quienes han sido o son beneficiarios del proyecto; en quienes han sido
miembros del equipo pero dejaron de serlo, y en otros actores clave
cuyas opiniones nos interesan especialmente: líderes de la comunidad,
autoridades o representantes de otras instituciones.
•
La importancia de tener una actitud abierta hacia el proceso. El
proyecto no sólo será descrito sino también analizado en detalle y a
profundidad. Para ello necesitamos tener una actitud crítica hacia el
trabajo desarrollado y hacia nosotros mismos, intentando mostrar las
cosas tal como fueron y no como hubiéramos deseado.
De
lo anterior se desprende que los principales obstáculos que debe
enfrentar un proceso de sistematización generalmente están relacionados
con la falta de tiempo y de recursos. En muchas ocasiones estos
obstáculos son reflejo de la falta de apoyo institucional, aunque
también de la cantidad de actividades en las que estamos todos
involucrados. Para evitar estos problemas se recomienda planificar el
trabajo minuciosamente mediante la distribución de tareas y funciones
entre todos los involucrados.
Otro
aspecto que hay que tener en cuenta está relacionado con las
habilidades de los participantes. Además de una actitud crítica hacia
el propio trabajo se requieren también otras habilidades puntuales,
como ser capaces de facilitar talleres para el intercambio de
opiniones, realizar entrevistas o registrar información, entre otras.
Ya que cada quién tiene distintas habilidades, lo recomendable es
aprovechar lo que cada uno hace mejor, considerando que en la mayoría
de los casos los equipos de trabajo son grandes y plurales.
Estas
consideraciones parten de la premisa de que todos los involucrados en
una experiencia o proyecto están motivados para ser parte del proceso
de sistematización, entendiendo y asumiendo que el objetivo principal
del proceso es la producción de conocimiento nuevo, aunque debemos
reconocer que, a veces, la falta de interés por aprender, las múltiples
actividades en las que por lo general estamos involucrados y el poco
tiempo que tenemos para todo, puede fácilmente ser la principal
limitación.
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